martes, 27 de diciembre de 2011

Gran Hotel... gran descubrimiento

Me encantó Gran Hotel. No sé, pero como que no soporto mucho a Greta Garbo y no obstante aparecer en el crédito principal su personaje es parte de un grupo de protagónicos, pero no el de mayor peso. Pese a pronunciar su línea más célebre, y una de las más reconocidas en la historia del cine según una lista del American Film Institute con el top 100, este filme me gustó por encima de eso. Sus roles hiper dramáticos siempre me fastidiaron bastante, por eso, su mejor película,para mí, es Ninotchka, una comedia bastante elegante donde se atreve a sonreir (otro momento extraordinario y único en su carrera).

En mi opinión Joan Crawford se la lleva de calle. Su personaje es el de una secretaria, atractiva como todas las del cine, a todas luces con mayor experiencia sexual que la del resto de los personajes. Su confianza en sus atributos y sensualidad la dotan de un halo especial distinguible en todas sus escenas. Crawford nunca me pareció una mujer exuberante, pero en Gran Hotel, todavía muy joven, luce espectacular.

La cámara tiene buenos momentos. Sus movimientos, aunque generalmente cortos, son una buena insinuación de las intenciones del director, que por las dificultades técnicas de la época seguramente eran mucho mayores. Los ángulos también son juguetones y evitan la monotonía del filme. Más allá de la cámara la narración es ágil y mantiene la emoción desde el primer minuto. De una situación pasa a otra con las cortinillas clásicas de la época, y de un personaje a otro sin que caiga la emoción. Sin embargo, algunas cosas como la edición, la iluminación y la escenografía pudieron haberse mejorado, principalmente tomando en cuenta el presupuesto con el cual debió contar dado el elenco: Greta Garbo, John Barrymore, Lionel Barrymore y Joan Crawford, principalmente.

Una de las mayors cualidades de Gran Hotel son sus personajes. Todos ellos tienen momentos de luz y de oscuridad, como la personalidad de cualquiera. Aunque la historia puede funcionar como un alegato crítico de la sociedad, especialmente la alta, siempre elitista y capitalista, no me molestó totalmente porque la ambivalencia de los personajes está por encima de esto. El barón, caído en la quiebra, es profundamente educado pero igualmente se dedica a robar para conseguir dinero; la secretaria no oculta sus intenciones de conseguir a un protector, si se puede guapo mucho mejor; el empresario es el arquetipo del capitalista insensible preocupado solamente por hacer dinero y poniéndole un precio a todo; la bailarina va en decadencia total (profesional y moral); y, el trabajador Otto, aunque en general de buenos sentimientos su baja autoestima rige buena parte de sus actos y no duda en granjearse con dinero a la chamaca guapa (Crawford), cuando puede.

Al inicio del filme todos los personajes están buscando algo, a lo mejor hasta con cierta codicia pero también con mucha dignidad (salvo el empresario): éxito, dinero, escalar socialmente, etc. Al final, y creo es otro acierto del filme, con un sabor agridulce todos lograrán un cambio en sus vidas, todos habrán perdido algo para obtener algo, quizás superior. El barón es el caso más dramático. Educado como un caballero (como el mismo lo dice), aprendió a mentir y engañar, y lo podemos ver. En su intento por sobrevivir y cerrar un capítulo de su vida antes de empezar otro con la bailarina, encuentra la muerte a manos del empresario quien lo sorprende robándole su cartera. Al no oponer prácticamente ninguna resistencia, el barón salva su dignidad en ese instante, y su muerte, aunque definitiva evita algo que seguramente, dada su personalidad, le hubiera sido mucho más odioso: o no acompañar a la bailarina o vivir de ella. Me encantó la solución de este personaje.

Una escena permanecerá en mi cabeza: Cuando se conocen el barón y la secretaria hay un coqueteo juguetón que termina cuando el jefe de ella la llama para tomar dictado. En el coqueteo hay insinuaciones sexuales tales como "cuando me tomas dictado a mi" y cosas por el estilo, pero aún así me parece sorprendente lo sucedido en la despedida. Ella le da la espalda a Otto y al barón, pues los tres charlaban, y cuando se retira, el barón, con delicadeza más que haciéndose el chistoso, le toca (más cercano a la caricia sensual que a la nalgada juguetona) una nalga, y lo mejor es la reacción de ella: ni siquiera se inmuta, como si no lo notara. ¡Genial! Eso es saber lo que un hombre (como espectador) recordará.

Es una gran película con buens actuaciones en enormes personajes. Hasta cierto punto es entendible como consiguió ser la Mejor Película en los Oscar sin haber tenido ninguna otra nominación. Ojalá todavía se hicieran películas así... ¡cómo es que no había oído de ella antes!

viernes, 23 de diciembre de 2011

Películas pendientes

Algunas películas gringas que he querido ver y, por alguna razón, no he podido:


  1. Desde el infierno
  2. Memento
  3. Sweeney Todd: El barbero demoniaco
  4. El secreto de Mary Reilly
  5. El apartamento
  6. Frankenstein (1931)
  7. Drácula (1931)
  8. La novia de Frankenstein
  9. The Quiet Man
  10. La diligencia
  11. Drácula de Bram Stoker
  12. Los fabulosos Tanenbauns
  13. El jardinero fiel
  14. Frankenstein de Mary Shelley
  15. Rebeca
  16. La mancha voraz
  17. Suspiria
  18. Rashomon
  19. La hora del lobo
  20. El gatopardo
  21. El fantasma de la libertad
  22. Bailando en la oscuridad
  23. El maestro de go
  24. Un hombre serio
  25. Temple de acero
  26. El despertar del diablo
  27. El despertar del diablo II
  28. Control
  29. Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1920)
  30. Cape Fear (1962)
  31. Roman Hollyday
  32. Double Indemnity
  33. Scarface (1932)
  34. El día que paralizaron la Tierra
  35. Qué pasó con Baby Jane
  36. Harry el Sucio
  37. El cantante de Jazz
  38. La cosa
  39. A la hora señalada
  40. Matar a un ruiseñor
  41. La pícara puritana
  42. Qué bello es vivir
  43. Desde el jardín
  44. Butch Cassidy and The Sundance Kid
  45. Once Upon a Time in the West
  46. Once Upon a Time in America
  47. Nace una estrella
  48. Fear and Loathing in Las Vegas
  49. Mary Poppins
  50. Los caballeros las prefieren rubias


Actualización (22/09/2012):

Ahora me doy cuenta de la casualidad que hayan sido justamente 50 títulos. Me sorprende que a casi un año de haber hecho, si bien no he visto todas, he tenido la oportunidad de ver la mayoría, casi todas.



jueves, 22 de diciembre de 2011

Del corazón al cerebro en el monstruo

El mito del monstruo ha cambiado a lo largo de la historia. Me llama la atención como actualmente, y supongo en todas las épocas, su naturaleza refleja la mentalidad de la sociedad. Antes al vampiro se le mataba con una estaca en el corazón, al hombre lobo con una bala de plata, una bala de pureza, algunos monstruos, como los fantasmas, podían enamorarse y allí encontraban su debilidad. Ahora todo es más cerebral.
Desde mediados del siglo pasado el monstruo sufrió una metamorfosis radical: se hizo insensible. El aspecto sentimental de la monstruosidad paso de ser un aspecto fundamental de su personalidad desde la Edad Media a un componente inexistente en el siglo pasado. El cine ha sustituido a la tradición oral y a la literatura como forjador de los nuevos arquetipos y en un principio este cine se basó en los modelos clásicos de monstruos pero rápidamente creó los propios.
El hombre lobo es equiparable al instinto sexual absoluto, su monstruosidad es incontrolable, espontánea y además se alimenta de personas, de la carne. La bala de plata, blanca y brillante más las propiedades místicas inherentes al material, con la cual se le mata, funciona como símbolo de pureza. Esencialmente el hombre lobo es un ser torturado, víctima de una maldición de la que se libera solo a través de la muerte.
Drácula, tanto en la obra literaria como las innumerables adaptaciones cinematográficas, se enamora de Mina Harker y toda la trama es la lucha por la posesión del alma de ella. Por un lado Van Helsing, Jonathan Harker y sus amigos tratan, usandk conocimientos ancestrales, de evitarlo, por el otro, el vampiro solitario intenta atraerla hacia él. La seducción era una de sus armas y no por nada el erotismo emanado de la figura vampírica sigue siendo una de sus características arquetípicas y más reconocidas en este personaje.
Frankenstein es un caso especialmente interesante. Él se siente rechazado, hérido, y su debilidad será su tumba pues busca saciar esa necesidad afectiva, lo cual terminará por enfrentarlo con su creador, quien se niega a darle una compañera. Frankenstein es el triunfo del hombre de ciencia, en esto podría adaptarse muy bien a nuestro tiempo. Su nacimiento es intelectual pero su proceder está regido por sentimientos (nobles al principio, después de venganza). Su naturaleza puede apreciarse mejor en la obra de Mary Shelley que en las películas, donde la necesidad abreviar en las adaptaciones usualmente deja fuera toda su parte carismática.
Desde los años sesentas con los filmes de George A. Romero el zombi, y algunos años antes con el psicópata y asesino serial, el monstruo tiene otra naturaleza y su evolución toma un rumbo distinto. Tanto los zombis como los asesinos seriales carecen de sentimientos. El zombi, por ejemplo, ya no se mata con rituales místicos o conocimientos antigüos, su eliminación es más práctica, no pasa nada si se le dispara al corazón o con artefactos de plata, debe matarse su cerebro para aniquilarlo.
El psicópata, a veces asesino serial, también carece de sentimientos. No parece sentir piedad ni remordimientos y su proceder a veces es altamente intelectualizado. La inteligencia, más que el erotismo del vampiro, es su arma. Quizás su naturaleza monstruosa surja a raíz de problemas de represión de sentimientos, pero una vez formado como ente malévolo eso característica desaparece. La forma usual de matarlo, y popularizada en el cine, es urdir un plan, es enfrentarse a ello con el intelecto -no la tradición, no el collar de ajos, no las balas de plata ni los crucifijos- para poder atraparlos.
Actualmente, hasta los vampiros han dejado de lado al erotismo. Allí están los de la saga cinematográfica de Crepúsculo, que podrán catalogarse de guapos, pero no son sensuales, más bien corrientes, sin fineza, solo bonitos y arreglados. Y la saga de Harry Potter es otro ejemplo. Es un auténtico bestiario con hombres lobo, fantasmas, animales mitológicos o de otro tipo, perk siempre carecen de personalida`. No son personajes propiamente dichos, son apenas esbozos de los de antaño, eliminados con la tradición pero siempre ejecutada con un plan maestro.
Sí, nuestra sociedad es práctica, materialista, científica. Los monstruos románticos de antaño, los legendarios, los de las traciiones fundacionales de cada pueblo han perdido vigencia totalmente. Ahora, lo que no atente racionalmente no causa miedo: zombis, asesinos seriales, inteligencias alienígenas y hasta computadoras o robots en apariencia enajenados.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Después de leer Frankenstein de Mary Shelley (¡qué espanto!) me doy cuenta de que el famosísimo monstruo ni está formado por partes de otros cuerpos, y por lo tanto no tiene costuras, ni fue animado por la gracia de un rayo en una noche tormentosa. Son puros inventos cinematográficos. Igual lo son su torpeza al caminar, su corte de pelo (el literario es greñudo) y el "Igor" acompañante del científico... mentiras, mitos arraigados con más fuerza que la mismísima obra original. Exageré, el ayudante proviene más bien de una obra de teatro, pero igualmente es ajeno a la novela.

Por la estructura del texto de Shelley ha de ser difícil de adaptar al cine: son historias dentro de otras historias. Todo parte del diario de un capitán de barco, quien narra su encuentro con el doctor Víctor Frankenstein; el doctor le platica su vida y como llegó al momento descrito en el diario, en el cual intenta atrapar a su hijo; dentro del recuento de sus penurias, el científico menciona una conversación con el monstruo y descendemos otro nivel; con los recuerdos del monstruo nos enteramos como intentaba sobrevivir después de ser abandonado; aún más, el monstruo narra su interacción con una familia intentando sobrevivir en condiciones paupérrimas y bajamos otro poquito,  aunque con él mismo narrando, para enterarnos de como cayó esa familia en tal suerte.

Es esa parte, la plática entre monstruo y creador, donde encuentro la mayor riqueza (no solo emotiva) de la novela, pero también es la que casi siempre se obvia en las películas con el afán de volver espectacular la trama. Y es que de entrada la premisa de un científico creando un monstruo que se le voltea para buscar venganza tiene mucha pasta para historia de acción y de aventuras. Aunque muchas de las características del monstruo podrían parecer ingenuidades intelectuales hoy en día (como su prodigiosa capacidad para aprender), no puedo evitar verlo a partir de esos detalles como mi personaje favorito del libro.

Esa onda del romanticismo de exaltar al hombre como individuo aislado, cuyo perfecto ejemplo es el doctor Víctor F., es también muy actual y seguro por eso me cayó tan mal. Primero, cegado en conseguir lo imposible logra darle vida (y consciencia) a un ser. ¿Qué culpa tenía ese ser de tener vida? Y luego, según él arrepentido y horrorizado pasa por alto la consciencia de su creación y ¡emprende su cacería! ¡qué pasa con su irresponsabilidad! La omisión de las razones y argumentos del monstruo, en el cine, vanalizan a este personaje y justifican la postura de Víctor F., el verdadero monstruo con piel de héroe.

Para colmo, el final cinematográfico del monstruo siempre es retratado como consecuencia de la justicia: o lo busca todo un pueblo para lincharlo o se inmola junto a Víctor. Pero la verdad es que en la narración de la autora luego de ver morir al doctor se escapa con la despedida única de que él mismo desea ya la muerte, pero eso no es una garantía de que vaya a matarse, no en la novela de Shelley, dejando el final abierto. Y queda abierto porque la historia está llena de arrepentimientos y cambios de decisiones: el doctor reniega al crear a su monstruo, luego vuelve a recular cuando accede a darle una compañera, se la vive arrepentido por las muertes que ha causado en complicidad con el monstruo y que pudo evitar hasta con cierta sencillez, etc. ¿Por qué el monstruo no iba a arrepentirse de su decidida muerte? Sí, prefiero pensar que el monstruo siguió vivo en algún lugar del Polo Norte, y a lo mejor, por alcanzar la vida de una manera peculiar la muerte tampoco lo alcanzará en mucho, mucho tiempo.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Al final, La Venus de las pieles se me hizo una novela muy triste y no sé que fue peor, Severino asumiendo como enfermedad sus gustos o verlo abandonado por su Venus, después de tanta entrega y sacrificio. Para una relación tan apasionada el final es demasiado frío y calculado, si la intensión era sentir una curativa cubetada de agua helada para las calenturas del pobre Sever, pues estuvo bastante bien, sino era esa la intención me parece que pudo darle un final menos moralista.
Lo que si está para tomarle en cuenta a Sacher-Masoch es señalar la inequidad entre mujer y hombre (en cuanto a trabajo y educación) como el factor determinante del fracaso de sus relaciones. A lo mejor con su conclusión termina condenando cualquier relación, pues a fin de cuentas la equidad, como en las básculas, es un balance estático, sin el dinamismo inherente al ser humano. Hombres y mujeres cambian, igual a sus roles en la sociedad, y es la lucha constante por compensar esa equidad lo que termina siendo la relación. La lucha en la pareja (y en cualquier tipo de relación) es algo permanente, no la razón del fracaso... ¡Chale! Aunque lo niegue creo tiene algo de razón.

domingo, 2 de octubre de 2011

Héroe, modelo de orden

Hoy nos tocó ver Héroe, de Zhang Yimou. Coincidí con otras dos personas que la vieron en calificarla de intensa. pero barroca, como dijo el profesor, creo que no. Por definición, lo barroco es algo recargado, y lo que tiene la obra de Yimou son artificios visuales hermosos, quizás hasta abrumadores, pero muy sencillos, carentes de un apiñamiento que pudiera convertirlos en barrocos.
Según yo esto se da al menos en cuatro de los elementos de cada una de las escenas: el color, la música, la forma y las texturas. Todos se sintetizan en una obra magnífica e inolvidable, y todos, por separado tienen un manejo similar basado en la sencillez, pero al mismo tiempo en el respeto a cierto orden ideado por Yimou. Dicho orden nos permite apreciar, dados algunos contrastes, los elementos como si fueran independientes a pesar de que todos están integrados en el filme bajo la misma idea
El color es el elemento más notorio para quienes como yo, tenemos nuestro primer acercamiento con intenciones serias hacia el cine y el arte en general. En cada escenario hay un color predominante sobre el que pueden flotar otros colores contrastantes, pero siempre este color tiene dos características principalmente:  son tonos básicos, primarios (negro, gris azulado, rojo, amarillo, azul, blanco, verde y negro otra vez), y no aparecen con gamas amplias, más bien un mismo tono domina la pantalla.
En las formas también hay un juego de opuestos que permite resaltar amplias zonas dominadas por una sola forma. Por ejemplo, las flechas son líneas rectas que lastiman la uniformidad del resto, de la misma manera que infringen daño sobre los personajes y objetos en escena, o la pelea del lago, que de un espejo cristalino por momentos presenta las ondulaciones que perturban su paz. En contraste están las irregulares formas, vaporosas, creadas por los vuelos de las telas en las ropas de los personajes o en la misma escenografía.
La música se presenta en melodías monoinstrumentales. Ya sea la de un instrumento típico interpretado diegéticamente por un anciano ciego a quien se le pide tocar mientras el Guerrero sin nombre y Cielo pelean, o los tambores que acompañan la mayoría de las batallas, o incluso el violín que llena de drama las escenas más heróicas, la armonía de varios instrumentos interpretando al mismo tiempo no aparece. La música es poderosa, emotiva, pero siempre sencilla.
Las texturas de las superficies también se dan en oposiciones, vastas texturas de un tipo son violentadas por apariciones abruptas de otro. Como la áspera arena en la que aparecen sentados los amantes, cubiertos por ropajes de tersa seda, o la sangre, cuya liquidez y espesura resaltan sobre un piso rugoso, el filo de una espada o la pálida y tersa piel de los personajes.
Todos estos elementos crean un efecto altamente poético en la sucesión de imágenes en pantalla. La belleza aparece a partir de la armonización de los elementos mencionados, más que por la historia, una épica muy de mi gusto por las vueltas de tuerca y lo rebuscado del argumento, pero que debo aceptar es algo simple: se trata de un héroe que urde un plan para liberar a su patria.
Por los resultados tan espectaculares en Héroe, y la forma tan clara y pura de Yimou para manejar y coordinar los elementos del lenguaje cinematográfico, esta película bien podría presentarse como un modelo a seguir para realizar obras así de bellas y artísticas: Elementos sencillos que manejados con una idea clara detrás, se sinteticen bajo la misma idea conceptual.
Es una película que parece más ordenada de lo que es por lo parco (sin demeritar su belleza) de sus elementos, es decir, realmente hay poco que ordenar y por tal motivo parece altamente ordenada ¿qué es más ordenado, una habitación con solamente una cama, que además está tendida u otra con varios muebles y objetos sobre ellos?

jueves, 22 de septiembre de 2011

Caos, orden y Pedro Páramo

Tenía mucho tiempo de no sentirme tan tranquilo como hoy. Por fin después de varias semanas puedo ver hacia adelante con un sentimiento de planeación que deja todo en mi gusto para poder decidir: no tengo pendientes que me aten. Fue un día de echar la hueva viendo televisión checando algunos de esos programas seudoserios, que abordan los temas explotables del arte o la ciencia. Los canales de cable se han llenado de este tipo de programas que hablan sobre medicina, delincuentes, espías, tópicos forenses, hechos históricos "insólitos", lugares embrujados, cazadores de ovnis, etc. Después de ver ¡Que verde era mi valle! y la trilogía de Imagilandia, de South Park, me pegué al History Channel y al Glitz viendo Monster Quest, Ángeles y demonios descifrado, Alienígenas ancestrales, Work of Art (de este ya me estoy haciendo fan), Decodificado, una pelea de MMA, una comedia espantosa con Cameron Díaz y un programa de sexo.

Son chafas y alejados de la ciencia. Su forma de manejar los supuestos descubrimientos científicos que hacen carece justamente de ese rigor, aunque estén llenos de expertos, planes, aparatos sofisticados y documentos, pues al final parecen enfocados a mostrar algo desde el principio a lo que difícilmente renuncian. El más chafa es Decodificado, pero es el que seguro seguiría viendo. Eso sí, en general me resultaron inspiradores en este día que tuve tiempo para descansar y empezar a pensar en que voy a ocupar mi tiempo libre los siguientes meses, seguro hasta fin de año. Esa clase de temas siempre me han llamado la atención pero en la tele los abordan muy tóntamente, reduciendo su valor a mostrar meras recopilaciones de datos, a los que el televidente debe tomarles sentido. Me sorprende con cuánto dinero cuentan para cada una de estas emisiones.

También tuve tiempo de leer con atención, y fue lo que más me gustó, un trozo de Pedro Páramo. Ahora empiezo a descubrir la grandeza de Juan Rulfo. La primera vez que leí su novela me pareció padre por los paisajes y ambientaciones que crea, en mi mente recreaciones de la aridez desértica de algunos lugares del campo mexicano, pues siendo tan vasto el país la diversidad climática es abundante (aunque en general tiende a la calidez). Ese ambiente me encanta para hacer historias, creo en parte por la analogía clara entre la aridez del campo con su símil espiritual, del que soy fanático en las obras de ficción.

Se asoma ya, en el breve fragmento que he leído, esa enredadera caótica que sostiene la estructura de los narradores. Entran voces narrativas diferentes. Comienza en pasado y primera persona, pero sección a sección puede cambiar sin decir "agua va" a tercera persona, a diálogos cambiando de personajes, intercalando citas a manera de monólogos interiores, además, paralelas al desarrollo de la narración. Sin embargo, lo que originó mi reflexión sobre el orden y el caos, y mi mayor admiración por el escritor nacido en Acapulco (sí, Acapulco), fue empezar a desmenuzar ese embrollo rulfiano. En dos oraciones encontré la llave para empeezar a entender a los narradores, claro que estas frases aclaratorias vienen a posteriori y, sin duda, también me ayuda el haber leído antes (aunque años hace ya) a Pedro Páramo

Con esta lectura atenta puedo ordenar mentalmente a los narradores, y posteriormente si deseo hacer un análisis, plasmarla en papel para poder identificar dichos narradores con lugares, acciones, tiempos, etc. El orden son los estantes en que vamos acomodando las cosas que conocemos, lo que vamos percibiendo y tratamos de entender. El caos es simplemente no poder separar en partes algo, y, por lo tanto, lo ponemos completo en alguno de los estantes. Para mi eso es no entender las cosas, el caos, la falta de orden, una incapacidad del raciocinio humano, temporal por cierto, hasta que el entendimiento llegue y se supere dicha deficiencia.

martes, 20 de septiembre de 2011

¿La literatura puede responder preguntas?

Mas procrastinación o mala administración. Verdad sea dicha, en nuestras listas de pendientes hay actividades que esperamos con gusto, y en general todas nos agradan o desagradan en mayor o menor medida. Ese es el origen de mi procrastinación: pospongo demasiado (hasta el último momento) lo más desagradable. Luego en los cursos, por dejar hasta el final las tareas no puedo preguntar mis dudas u opiniones diferentes por no tener cosas extras que decir.

Esta semana hubo dos cosas que me enseñaron y que relaciono:
  1. Santa Claus nos comentó que él no está para ser bueno en la materia que enseña, sino para transmitir una pasión y esa es la misión de los maestros.
  2. Patty, tratando de transmitirnos pasión mencionó algo que no me agradó, por el tono. Mencionó que "No cabe duda que la lectura, y en particular la literaria, nos sensibiliza, fortalece nuestro espíritu y nos ayuda a comprender hasta lo más insignificante del mundo. Nos hace pensar, sentir, disentir, discutir, reflexionar argumentar y encontrar respuestas a muchas cosas que el extraordinario universo de la informática y la cibernética jamás responderán."
Es cierto que nos enseña cosas que la informática y la cibernética no. Pero esto también sucede en sentido contrario. La informática y la cibernética nos enseñan a razonar, razonamiento lógico, que no aprenderíamos solo leyendo novelas y poesía.

Por otro lado, la literatura es forma (y según yo hasta este punto de mi razonamiento, solo eso). Transmite mensajes, más aún, ideas, pero el contenido no es literatura, al menos lo que el contenido de un mensaje enseña no es de dominio exclusivo de la literatura (como arte), pues puede ser adquirido por otros medios: filosofía, teología, psicología, sociología, antropología, etc. Allí están los libros de Hesse, dotados de una carga filosófica excepcional, y no sé hasta que grado con valor literario estético delante de las ideas. La pura estética de la literatura, en sí, no enseña nada, es mero disfrute y goce, y la parte estética es la que puede considerarse como literatura, como arte literario. Esto es tan válido como que la informática no son los libros de todas las materias en formatos digitales, pues si así fuera estaría garantizado que el conjunto de enseñanzas de la literatura (al ser digitalizable) sería un subconjunto de la informática. Y esto puede ser perfectamente válido pues la informática es, además de desarrollar tecnología, saber usarla y, de hecho, utilizarla.

Encuentro un resquicio en esta teoría. En la literatura hay interpretación. Esa interpretación es única de la literatura. Un poema, por ejemplo, puede tener múltiples significados y así, lo que dicho poema nos enseña no tiene un dominio único en la filosofía, psicología o sociología, ¿o sí? Es decir, puede sensibilizarnos a personas distintas en cosas dispares, no es de interpretación única como sí lo son los textos filosóficos, sociológicos, psicológicos o de cualquier área (típicamente humanista) que pretenda enseñarnos lo mismo que la literatura.

Llegando un poco más allá, también en esto, si las ciencias -filosofía, psicología, etc.- son interdisciplinarias ¿no cabría la posibilidad de que sí pudieran abarcar, interrelacionándose en esa interdisciplinariedad, enseñar lo mismo que la literatura?

Hasta aquí llegan mis divagaciones, por hoy y respecto a este tema. Lástima que no pude exponerlas por falta de tiempo, o más bien por llegar a destiempo, pues de nuevo mi procrastinación me hizo sacar lo más nacional que tenemos: dejar todo hasta el final.

lunes, 12 de septiembre de 2011

La dulce vida o Happy-Go-Lucky


La duce vida o Happy-Go-Lucky, de 2008, estuvo en aquel año en el Foro de la Cineteca. También por aquellos años tenía la costumbre de ver todas o al menos la mayoría de las películas que se presentaban en los foros y muestras de la Cineteca. Como en su tiempo no pude verla la compré cuando por casualidad la vi en un botadero, era my precious por lo que significaba el hallazgo para mi. No me salió tan cara, pero de todos modos fue un gasto. Hoy ya no compro películas y casi no voy al cine, prefiero ver cine en televisión y periódicamente frecuento algunos cineclubs, con lo que tengo suficiente cine, y si, sigo asistiendo a los foros y muestras pero ya no enfermo de consumismo. Uno pierde actualidad cuando deja de ver películas recientes, pero honestamente las películas más comerciales, de las que se habla no me inspiraban (como seguramente a muchos que se niegan a aceptarlo) a platicar sobre ellas.
Hoy vi Happy-Go-Luckyo La dulce vida en la televisión, no de mi DVD, sino de un canal de televisión. Cuando la vi anunciada a punto de empezar voltée a ver mi pequeña colección de películas para sentir culpa por mi DVD, todavía con celofán, acomodado para colmo al lado de mi escritorio de trabajo. Con esto doy la idea de mi grado de procrastinación, pues a pesar de recapacitar en ese pendiente muy frecuentemente en estos tres últimos años nunca la tomé. ¡Eso me hace pensar en todas las porquerías guardadas en mi disco duro que nunca uso! ¡¡Y ni hablar de las que alojo en mi mundo real!! Ahora mismo un rápido vistazo a la derecha me deja ver un compendio de Doña Perfecta, la de Rómulo Gallegos, más allá unos boletos de apuestas con los que iba a llevar un control de entradas y salidas que jamás llegó (hoy ya ni apuesto y el que alcanzó a ver por encima de los demás tiene fecha de hace justo dos años, 11 de septiembre de 2009), abajo de los comprobantes hay un videocassette (sí, todavía uso, o usaba, videocasetera) que no he visto desde que lo grabé y de hecho no he podido seguir grabando programas porque todos mis cassettes están llenos de pendientes, también tengo aquí Doctor House, las primeras dos temporadas que me prestó un amigo y su caja con The Pink Panther, obviamente solo vi un capítulo de ambas, y ya no quiero ni seguir.
La procrastinación y el consumismo tienen una relación estrecha, forman un círculo vicioso alrededor de los hábitos de una persona, y sin saber cual es peor o cuál se da primero si sé que ambos surgen de una personalidad como la mía: ansiosa, falta de interés por la vida, arraigada en la idea del pasado, banal, carente de identidad, depresiva, y hasta mi sobrepeso tiene relación con ello. En suma, a lack of happiness, algo muy relacionado con el tema de la película.
La personaje principal, Poppy, es una especie de antítesis de Amelie. Toda ella es inamovible en su actitud optimista ante la vida, y la vida común y corriente. Ese retrato de la vida de Poppy es muy bueno porque el director no opta por el camino fácil de mostrar la personalidad de esta soltera en sus treintas en un mundo que la abatiera de problemas, no, la vida de Poppy es harto común y corriente. Sus “golpes“ con la realidad, no tan positiva, se basan más en pequeños malentendidos con la gente más real que va conociendo: el empleado de la librería, su maestra de flamenco y sobre todo su instructor de manejo. Es con este con quien tiene las mejores charlas, regaños o discusiones, y donde el director se explaya para dar a conocer el tema y su punto de vista. En la parte final, en el último enfrentamiento con su maestro, vemos como por primera vez esa realidad rompe su actitud ante la vida cuando le da la espalda al enojón, renunciando a las clases de manejo.
Es una película muy entretenida, pero definitivamente si hubiera sabido como iban a estar las cosas no la hubiera comprado. Ahora, lo único que me resta es empezarme a deshacer de tantos pendientes... ¡Válgame, hasta unas vitaminas tengo desde no se cuando!

domingo, 28 de agosto de 2011

LFL

Este sábado estuve descansando después del estrés acostumbrado de fin de curso. En los Tristes Tigres terminamos y necesitaba entregar antes un cuento para la antología. Lo empecé el jueves, el viernes lo seguí pero no tenía buenas ideas y terminé a las seis de la mañana del sábado, unas cuantas horas antes de entregarlo. El resto del día lo dediqué a dormir y ver televisión. En la tele me alimenté de basura. Me gusta zambullirme a veces en las porquerías de la “caja idiota” para relajarme rico, y más si no tengo ganas de salir a distraerse.

Otro programa llamó mi atención, la LFL, ¿what? la Lingerie Football League. Es un tochito entre mujeres ataviadas con ligueros, sostenes y calzones, más sus hombreras y cascos para exaltar su sexualidad en cualquier dirección. Las tomas me parecieron aburridas, básicamente son las mismas de los partidos de la NFL, perspectivas lejanas y muy de vez en cuando un acercamiento al cuerpo de alguna de estas jugadoras, ya se la mariscala de campo al hacer la llamada o de las jugadoras levantándose luego de terminar una acción. Si van a ponerlas en esos atuendos al menos deberían explotar las imágenes y hacerlas lucir increíbles con tomas más interesantes para entretener a los televidentes. Es más un juego con la mente, no, con la mente no, con el cliché anidado en la mente del espectador, “simplemente habría de verse pues además de original salen mujeres muy sexis”, pero esta “novedad” deja de funcionar rápidamete, repito, por las aburridas tomas.

sábado, 27 de agosto de 2011

Escribir

Me quedo sin tiempo
de aprender álgebra
y karate kempo.

Se agotan mis vacas,
no son animales,
es tiempo de cama

Con angustia y miedo
regreso a las clases,
me quedo sin tiempo

sábado, 20 de agosto de 2011

Pet Shop of Horrors


Leí buenas cosas de Pet Shop of Horrors y le ando dando una oportunidad. Es sobre una tienda de mascotas ubicada en el Barrio Chino, que vende especies exóticas.. muy exóticas, manejada por el Conde D (¿Drácula?), un joven típico de los manga. Es episdica, y en lo que llevo leido (tres volúmenes de 10) todas las mascotas que vende son antropomorfas.

Toca muchos temas medio bizarros, como la importancia de seguir las reglas (los personajes rompen una de tres reglas sobre el cuidado de sus mascotas, inicio del sino catastrófico de cada historia), la homosexualidad (el protagonista y el policía parecen tener cierto agrado), el bestialismo (aunque sea solo enamoriamiento pues los humanos suelen enamorarse de sus mascotas), el materialismo de la sociedad (que compensa los fracasos y la soledad con algo que puede comprarse, una mascota para este caso), el maltrato a los animales (en lo que llevo leido las mascotas terminan con muertes terribles).

Empiezo apenas con Pet Shop of Horrors y comienza a ser un poco repetitiva sobre la premisa de romper una regla en el contrato para lograr algo medianamente interesante.

La forma episódica de estos mangas hace que cada historia deba quedar cerrada y pierden chiste por lo predecible. Lo mismo me pasó cuando vi "Hell Girl", con una gran premisa pero que repetida el número de episodios de la saga termina siendo fastidiosa.

Hasta aquí dejo Pet Shop of Horrors, aunque probablemente vea los cuatro OVA's que prometen ser peuqueños compendios de varios episodios.

martes, 21 de junio de 2011

Películas mexicanas que quiero ver

Mis películas mexicanas pendientes, que intensamente deseo ver, son:
  1. La banda del automóvil gris: Uno de los primeros hits comerciales del cine mexicano, de la época muda.
  2. La mujer del puerto: Icónica de los años treintas y precursora de muchas cosas (estética expresionista, femme fatale, etc.)
  3. Dos monjes: Reconocida quizás como la única película expresionista mexicana.
  4. Río Escondido: El epítome del cine de el Indio Fernández.
  5. El ángel exterminador: Quizás la mejor película de Buñuel en México.
  6. La sombra del caudillo: Prohibida por el gobierno se convirtió en una leyenda.
  7. Una familia de tantas: Catalogada como la mejor de Alejandro Galindo.
  8. El fantasma del convento: Una de la primeras y pocas películas de horror que verdaderamente funciona.
  9. La puerta y la mujer del carnicero: Son dos cortos, La puerta es terrorífico.
  10. Somos lo que hay: Más terror, aunque más moderno en esta ocasión.
  11. El bruto.
  12. Campeon sin corona.
  13. La noche de los mayas. 
  14. Alucarda
  15. Somos lo que hay
  16. Orlak, el infierno de Frankenstein: Siempre he visto el título como algo muy atractivo.
  17. El grito. Creo que es del broncón estudiantil del '68.

viernes, 17 de junio de 2011

Semana de gastritis

Después de una espantosa gastritis que me hizo perder tres kilos de peso, desvelarme por no dormir a gusto varios días y retrasarme en la escuela y en el trabajo, por fin me siento un poco mejor. Durante mi convalecencia, también de algunos días, pude ver hartas películas en la telera además de la acostumbrada función de los martes. En el cineclub pusieron La máscara de la Muerte roja, no una gran película, sí con una fotografía bastante lograda a pesar de lo ajustado de su producción.
     En la telera me aventé un par de joyas del cine mundial. La primera fue El más allá, de Kobayashi. La recuerdo como una de las pocas películas que de verdad me causan miedo, no angustia, miedo puro. En especial me encanta el segundo relato, sobre una demonio que anda por el bosque nevado cazando vaijeros, pero que le perdona la vida a uno a cambio de que jamás diga nada de lo presenciado la noche que se encuentran. Sumamente sencilla, austera, pero con un efecto poderoso dentro de todo ese estilo casi teatral Creo que en mi caso va directo a mi subconsciente. Para mí, una de las películas de horror favoritas por cumplir su objetivo, además de ser una obra maestra, de ponerme la carne de gallina.
     La otra joya que vi fue El discreto encanto de la burguesía, del mexicano por elección, Luis Buñuel. Un sueño adentro de otro sueño, adentro de otro sueño y creo que adentro de otro más. El asunto de la  doble moral burguesa, eclesial, política y en general de cualquier grupo elitista, de la manera como a él le gustaba retratarla, con mucha ironía y pocos pelos en la lengua. En su etapa francesa sus cintas perdieron ambigüedad y ganaron en franqueza e inmediatez, sin perder riqueza.
     Estoy atrasadísimo con mis escritos, tanto en los tigres como en yuca, y la universidad ya empezó, así que no me queda otra que apurarme y ponerme las pilas. Aunque la universidad sigue con muchas fallas, algunos profesores nos han instado a no retrasarnos, pues ya contamos con los temarios y contenidos base de las diferentes materias, de tal forma que si al normalizarse la situación en la universidad aparecemos atrasados es totalmente responsabilidad de cada uno de nosotros. Tengo que arreglar mis computadoras porque su lentitud y poco espacio las están haciendo engorrosas.
     Lo de yuca está por terminar (apenas el primer módulo). Entonces los trabajos finales tienen que quedar chidos, además de aquellos que no entregué en la semana anterior por mi gastritis. Ya me siento mejor de esta chunche, pero todavía tengo que estarme cuidando de las grasas y sobre todo de lo muy condimentado.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Acabo de empezar a leer El quijote, y me encuentro con este proyecto de la RAE sobre una lectura colectiva e íntegra de la novela. Se les ocurrió convocar a gente a través de Internet para que se grabaran leyendo un fragmento del libro y luego subieran el video.


Después de reproducir un par de videos me entra la duda sobre su utilidad. Escuchar un audiolibro a mí se me complica porque me pierdo, tengo que ponerle atención y eso implica que deje de hacer otras cosas. Escuchar una lectura es totalmente diferente a escuchar música, y más a tantas voces.

El enlace a este proyecto es  youtube.com/elquijote

lunes, 9 de mayo de 2011

La APA (American Psychological Association) define unas normas, muy difundidas para trabajos de investigación en general, para colocar citas y referencias bibliográficas dentro de un trabajo.

Aquí la página (en inglés).

Y acá un documento en español:


Lo importante de los documentos es la forma de hacer referencias, más que la forma de presentar los trabajos, que también viene definida.