lunes, 12 de septiembre de 2011

La dulce vida o Happy-Go-Lucky


La duce vida o Happy-Go-Lucky, de 2008, estuvo en aquel año en el Foro de la Cineteca. También por aquellos años tenía la costumbre de ver todas o al menos la mayoría de las películas que se presentaban en los foros y muestras de la Cineteca. Como en su tiempo no pude verla la compré cuando por casualidad la vi en un botadero, era my precious por lo que significaba el hallazgo para mi. No me salió tan cara, pero de todos modos fue un gasto. Hoy ya no compro películas y casi no voy al cine, prefiero ver cine en televisión y periódicamente frecuento algunos cineclubs, con lo que tengo suficiente cine, y si, sigo asistiendo a los foros y muestras pero ya no enfermo de consumismo. Uno pierde actualidad cuando deja de ver películas recientes, pero honestamente las películas más comerciales, de las que se habla no me inspiraban (como seguramente a muchos que se niegan a aceptarlo) a platicar sobre ellas.
Hoy vi Happy-Go-Luckyo La dulce vida en la televisión, no de mi DVD, sino de un canal de televisión. Cuando la vi anunciada a punto de empezar voltée a ver mi pequeña colección de películas para sentir culpa por mi DVD, todavía con celofán, acomodado para colmo al lado de mi escritorio de trabajo. Con esto doy la idea de mi grado de procrastinación, pues a pesar de recapacitar en ese pendiente muy frecuentemente en estos tres últimos años nunca la tomé. ¡Eso me hace pensar en todas las porquerías guardadas en mi disco duro que nunca uso! ¡¡Y ni hablar de las que alojo en mi mundo real!! Ahora mismo un rápido vistazo a la derecha me deja ver un compendio de Doña Perfecta, la de Rómulo Gallegos, más allá unos boletos de apuestas con los que iba a llevar un control de entradas y salidas que jamás llegó (hoy ya ni apuesto y el que alcanzó a ver por encima de los demás tiene fecha de hace justo dos años, 11 de septiembre de 2009), abajo de los comprobantes hay un videocassette (sí, todavía uso, o usaba, videocasetera) que no he visto desde que lo grabé y de hecho no he podido seguir grabando programas porque todos mis cassettes están llenos de pendientes, también tengo aquí Doctor House, las primeras dos temporadas que me prestó un amigo y su caja con The Pink Panther, obviamente solo vi un capítulo de ambas, y ya no quiero ni seguir.
La procrastinación y el consumismo tienen una relación estrecha, forman un círculo vicioso alrededor de los hábitos de una persona, y sin saber cual es peor o cuál se da primero si sé que ambos surgen de una personalidad como la mía: ansiosa, falta de interés por la vida, arraigada en la idea del pasado, banal, carente de identidad, depresiva, y hasta mi sobrepeso tiene relación con ello. En suma, a lack of happiness, algo muy relacionado con el tema de la película.
La personaje principal, Poppy, es una especie de antítesis de Amelie. Toda ella es inamovible en su actitud optimista ante la vida, y la vida común y corriente. Ese retrato de la vida de Poppy es muy bueno porque el director no opta por el camino fácil de mostrar la personalidad de esta soltera en sus treintas en un mundo que la abatiera de problemas, no, la vida de Poppy es harto común y corriente. Sus “golpes“ con la realidad, no tan positiva, se basan más en pequeños malentendidos con la gente más real que va conociendo: el empleado de la librería, su maestra de flamenco y sobre todo su instructor de manejo. Es con este con quien tiene las mejores charlas, regaños o discusiones, y donde el director se explaya para dar a conocer el tema y su punto de vista. En la parte final, en el último enfrentamiento con su maestro, vemos como por primera vez esa realidad rompe su actitud ante la vida cuando le da la espalda al enojón, renunciando a las clases de manejo.
Es una película muy entretenida, pero definitivamente si hubiera sabido como iban a estar las cosas no la hubiera comprado. Ahora, lo único que me resta es empezarme a deshacer de tantos pendientes... ¡Válgame, hasta unas vitaminas tengo desde no se cuando!

No hay comentarios:

Publicar un comentario