domingo, 2 de octubre de 2011

Héroe, modelo de orden

Hoy nos tocó ver Héroe, de Zhang Yimou. Coincidí con otras dos personas que la vieron en calificarla de intensa. pero barroca, como dijo el profesor, creo que no. Por definición, lo barroco es algo recargado, y lo que tiene la obra de Yimou son artificios visuales hermosos, quizás hasta abrumadores, pero muy sencillos, carentes de un apiñamiento que pudiera convertirlos en barrocos.
Según yo esto se da al menos en cuatro de los elementos de cada una de las escenas: el color, la música, la forma y las texturas. Todos se sintetizan en una obra magnífica e inolvidable, y todos, por separado tienen un manejo similar basado en la sencillez, pero al mismo tiempo en el respeto a cierto orden ideado por Yimou. Dicho orden nos permite apreciar, dados algunos contrastes, los elementos como si fueran independientes a pesar de que todos están integrados en el filme bajo la misma idea
El color es el elemento más notorio para quienes como yo, tenemos nuestro primer acercamiento con intenciones serias hacia el cine y el arte en general. En cada escenario hay un color predominante sobre el que pueden flotar otros colores contrastantes, pero siempre este color tiene dos características principalmente:  son tonos básicos, primarios (negro, gris azulado, rojo, amarillo, azul, blanco, verde y negro otra vez), y no aparecen con gamas amplias, más bien un mismo tono domina la pantalla.
En las formas también hay un juego de opuestos que permite resaltar amplias zonas dominadas por una sola forma. Por ejemplo, las flechas son líneas rectas que lastiman la uniformidad del resto, de la misma manera que infringen daño sobre los personajes y objetos en escena, o la pelea del lago, que de un espejo cristalino por momentos presenta las ondulaciones que perturban su paz. En contraste están las irregulares formas, vaporosas, creadas por los vuelos de las telas en las ropas de los personajes o en la misma escenografía.
La música se presenta en melodías monoinstrumentales. Ya sea la de un instrumento típico interpretado diegéticamente por un anciano ciego a quien se le pide tocar mientras el Guerrero sin nombre y Cielo pelean, o los tambores que acompañan la mayoría de las batallas, o incluso el violín que llena de drama las escenas más heróicas, la armonía de varios instrumentos interpretando al mismo tiempo no aparece. La música es poderosa, emotiva, pero siempre sencilla.
Las texturas de las superficies también se dan en oposiciones, vastas texturas de un tipo son violentadas por apariciones abruptas de otro. Como la áspera arena en la que aparecen sentados los amantes, cubiertos por ropajes de tersa seda, o la sangre, cuya liquidez y espesura resaltan sobre un piso rugoso, el filo de una espada o la pálida y tersa piel de los personajes.
Todos estos elementos crean un efecto altamente poético en la sucesión de imágenes en pantalla. La belleza aparece a partir de la armonización de los elementos mencionados, más que por la historia, una épica muy de mi gusto por las vueltas de tuerca y lo rebuscado del argumento, pero que debo aceptar es algo simple: se trata de un héroe que urde un plan para liberar a su patria.
Por los resultados tan espectaculares en Héroe, y la forma tan clara y pura de Yimou para manejar y coordinar los elementos del lenguaje cinematográfico, esta película bien podría presentarse como un modelo a seguir para realizar obras así de bellas y artísticas: Elementos sencillos que manejados con una idea clara detrás, se sinteticen bajo la misma idea conceptual.
Es una película que parece más ordenada de lo que es por lo parco (sin demeritar su belleza) de sus elementos, es decir, realmente hay poco que ordenar y por tal motivo parece altamente ordenada ¿qué es más ordenado, una habitación con solamente una cama, que además está tendida u otra con varios muebles y objetos sobre ellos?

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