domingo, 23 de diciembre de 2012

Antes que Super (2010) fue Defendor (2009), antes que Defendor, mucho antes, fue Mike (de Llámenme Mike, 1979)... y no meto aquí a Kick-Ass (2010) porque ese no estaba desequilibrado. Esto destaca el valor de esta joya escondida del cine nacional, Llámenme Mike, si me encantaba luego de ver las producciones mencionadas de los últimos años ahora me gusta todavía más.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Dexter tiene las respuestas

Una cosa lleva a la otra. Una visita me llevó a recordar un comentario
suyo sobre un caso policial de su ciudad de hace un par de meses, lo
que me llevó a ver una película malísima sobre el Phantom Killer y lo
que me llevó a pregutnarme ¿cuántos asesinos seriales habrá -activos-
en Estados Unidos (por mi país mejor ni preguntar)?

Viendo, más noche, mi serie favorita encontré el dato.

Dexter responde:

The FBI estimates there are less than 50 serial killers active in the
United States today
(D.M., episodio "Circle of Friends", s01e07)

lunes, 10 de diciembre de 2012

4 Marquiao vs Pacquez 4 Pacquez vs Marquiao 4


Que rico es ver televisión sin nada más en mente que entretenerse. Para mi lo usual cuando estoy viendo televisión implica, a la par, estar navegando en Internet o actualizando mi libretita de pendientes, pero casi nunca me dedico únicamente a ver televisión ¡qué horror! Mi vida no es ocupada, más bien se lo debo a mi dispersión.

No estaba tan emocionado por el cuarto choque de estos boxeadores pero mi papá lo esperaba con ansias desde hace mucho, así que poco a poco, no antes del mismo sábado de la pelea, me fui contagiando de las ganas de verla. La botana, una reunión en familia extraordinaria y la expectativa que mi papá levantó, aún entre las mujeres, consiguió que a la hora señalada estuviera al pendiente de la televisión.

La verdad es que ambos contendientes me caen bastante bien. El mexicano (además de lo obvio) por su ética de trabajo y su hambre (¡tiene 39 años!), y el filipino por su talento y la calidad humana que ha demostrado. La verdad que para mi era una situación perder-perder salvo que ocurriera lo que sucedió:

El mejor combate en años

Cuando dos atletas de tal calidad se enfrentan a tope abundan las decepciones y en muy pocas, escasas ocasiones, los hechos consiguen resarcir la expectativa de los aficionados. Este fue el caso. Si soy honesto la idea de una cuarta pelea no me parecía atractiva, pensando yo que en lugar de validar sus anteriores actuaciones con una victoria, buscaría el boxeador mexicano llevarse una buena lana antes del retiro... ¡qué equivocado estaba!

Lo mejor de la pelea fue después de la primera caída, ocurrida en el tercer round, y quizás la más emocionante pese a no ser la definitiva. Con esa caida se demostró que la cosas para el mexicano además de ir en serio podía materializarse, fue la primera caída del filipino desde que se convirtió en un hito inalcanzable para los aztecas... y el resto del mundo.

A partir de ese momento los llamados golpes de poder fueron y vinieron de ambos lados. Y se convirtió en la mejor pelea de los últimos años porque se tuvo la certeza, por primera vez en la historia que tienen estos dos compartiendo el ring, que ambos eran vulnerables, y que conscientes de ellos se imponía, gracias al carácter generoso y aguerrido de ambos, que en lugar de cuidarse por no caer se tirarían a noquear al adversario... ¡glorioso!

La caída del quinto más que una debilidad significó un catalizador: sangre en río de pirañas. Un pacman al que manos le faltaron para conectar más veces. Lanzado hacia adelante, el filipino conectó buenas mazas sobre el azteca, no se fue intacto, pero su vehemencia fue tal se convirtió en la droga que lo hacía insensible a los golpes de contraataque que también se llevó.

Es cierto que la fuerza y condiciones físicas siempre han estado de un lado y poco a poco se veía que comenzaban a redituar desde el final del quinto episodio. El sexto será un hito en la historia del boxeo, algunos ya comparan la batalla con aquel mítico encuentro de la cobra con la maraviila. Aquí hubo dos púgiles brindados, tres caídas repartiditas y un par de remontadas, la última de guión de película.

Explosión de dinamita al -literalmente- último instante del sexto. Su cuerpo tocó la lona justo al momento que la campana designó el final de la vuelta, y por lo terrible de la imagen supimos, también de la pelea. Un cañonazo a contragolpe con toda la potencia acumulada por un cuerpo sobre un brazo amartillado que comenzaba su vuelo hacia adelante estallando justo en el rostro -simil de la carne de cañón- de un cuerpo ansioso por golpear aventado hacia adelante.

El mejor boxeador de esta época, el que será más recordado, el que todos dirán yo lo vi pelear, el David venido a Goliat  y su némesis, el único que verdaderamente -y desde siempre- supo descifrarlo. Un choque de titanes aún más engrandecidos... grande el filipino, grande el mexicano. Que rico es ver televisión cuando hay algo a lo que vale la pena ponerle tooda la atención.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Take it, Carroll!

Lewis Carroll, the «Alice in Wonderland» author, was a mathematician who's name was not «Lewis Carroll» but Charles Dodgson. Lewis Carroll was then, not a mathematician nor a writer, nor a person, but a pseudonym. If «Lewis Carroll» was just a pseudo then it is just a couple of words joint toghether. If «Lewis Carroll» is a simple joint of words then, this joint did not wrote «Alice in Wonderland» because words cannot do things, like writers that write books, books likes «Alice in Wonderland».

jueves, 29 de noviembre de 2012

Franklyn... original, pese a no intentarlo

Si algo no detecté en Franklyn es un deseo por denotar su originalidad, pero al final logra serlo. Es una mezcolanza padrísima de visiones distintas de personajes comunes en el cine, pero lo padre es la narración. Sí, es cierto que tiene varios tropiezos, pero al menos intentar conciliar mundos imaginarios (a la mala) con el mundo real es un punto a favor de esta cinta que no sé si llamar futurista. Definitivamente es de ciencia ficción, pero no toda la ciencia ficción utiliza escenarios futuros, sí mundos inexistentes, pero no siempre afincados en el futuro.

El tema me gustó mucho. ¿Cuántas veces no nos hemos clavado tanto en nosotros mismos que empezamos a distorsionar la realidad? Básicamente es de lo que tratan las historias paralelas que se cuentan en Franklyn, y es donde me llegó esta película. No tanto en clavarse en uno mismo, sino en concebir una realidad alterna como medio de protección, un mecanismo mental de supervivencia. Tardé un rato en entenderla, pero ya que capté de lo que trataba terminó por gustarme por encima de lo mala que pueda ser en diferentes aspectos cinematográficos (ritmo, actuaciones, etc.). Me encantó la fragilidad de los personajes y como los tomamos en un punto de su vida donde están absolutamente quebrados.

Una extrapolación de este mecanismo de defensa es empezar a ver lo que no existe (amigos imaginarios, por ejemplo), pero esa es solo una forma exagerada (y cinematográficamente espectacular de presentarlo). ¿Aquél científico que se clava en sus investigaciones, no está acaso evadiendo al mundo? ¿Esa ama de casa que pasa buena parte del día pegada a la televisión, no hace lo mismo? ¿Y no también está en ese barco el estudiante apático que prefiere dejarse llevar por los videojuegos a asumir su vida? Apenas hace unos días lo comentaba... leo porque mi vida es aburrida, porque así me siento más vivo, y para mí es más o menos lo mismo que le pasa a los personajes de Franklyn.

Tristemente el ser una película menor (principalmente en popularidad) está relegada a ser la copia, la poco innovadora, etc. Por allí leí una crítica en Fanzine Digital (que resultó ser más crítica de su autor) donde se la acusa de calcar algunos aspectos de Watchmen. Si es así la película fue más efectiva en cuanto a lo futurista pues Watchmen se estrenó después que Franklyn. También por allí, en otro lugar, leí que la acusaban de poco original... aquel que vaya al cine buscando originalidad mejor que no vaya a las salas comerciales ¡qué triste dedicarle tanto tiempo a algo que no te hace feliz!

Es una película muy ambiciosa, como toda ópera prima debería ser (uno nunca sabe cuando volverá a estar dirigiendo) que me encanta porque está sustentada en una idea que, si lo logra o no es otro rollo, intenta comunicar algo. Fue una agradable sorpresa encontrarla en la televisión para poder disfrutarla.

Nota: ¿Fue mi imaginación o en realidad hay un juego detrás de los nombres asignados a los personajes? Milo, Emilia B., etc. Bueno, no diré más, pero si alguien también lo percibió confirmaría mi sensatez :-D

sábado, 24 de noviembre de 2012

Dexteripando al Jekyll y Hyde de la segunda temporada

Luego de ver la segunda temporada de Dexter quede tan satisfecho que me puse a investigar opiniones sobre la serie. Lo malo es que la gran mayoría de los pseudoanálisis que se encuentran en Internet se quedan en la muy superficial crítica de considerarla especial porque su protagonista es un antihéroe. No se niega que sea interesante por ello, pero la verdad es que como obra tiene valores por los cuáles puede considerársele súper especial. Más allá de la temática se impone la forma en que está contada.


Ahora Dexter Morgan, el protagonista, cobra consciencia con una serie de preguntas existenciales sobre su razón de ser, la validez de su encargo y el cuestionamiento a sus medios para conseguirlo. Está bien buena esta temporada.

Luego del boom de las series televisivas éstas encontraron en las vueltas de tuerca el recurso narrativo ideal para mantener interesado al espectador. Debo decir que no siempre me gustan. Dejé de ver Lost al final de la segunda temporada porque metían giro sobre giro y no llevaban a ningún lado (más que a más giros), tan artificiales que la única salida fue justificar todo lo que ocurrió con algo ajeno a la realidad, sino difícilmente hubieran cuadrado las cuentas en el final de la serie.

En Dexter estos recursos están muy bien administrados. Ni artificiales ni forzados y cumplen, desde mi perspectiva, con mantener la tensión del espectador porque además, favorablemente, se van soluiconado a lo largo o al final de las temporadas.

Dexter tiene algo de serie de detectives forenses, algo de humor negro, algo de drama en las vidas de los protagonistas, y algo de aventura, usuales ingredientes esenciales de las series más exitosas de la actualidad. Los personajes son prescindibles, salvo por supuesto un reducido núcleo de colaboradores que ha permanecido desde el inicio. Por esto es una serie muy dinámica, capaz de sorprendernos con la desaparición de alguien que había sido importante para más de una subtrama.

El secreto es el secreto, la ignorancia de todos alrededor del protagonista sobre su verdadera identidad, y también del propio protagonista sobre como guiar su vida. Tuvo que reinventar el código de Harry, aprehenderlo, adueñarse de él, hacerlo el código de Dexter para poder continuar. Hay una linda escena casi al final de la temporada donde D.M. menciona que renace de sus propias cenizas, haciendo alusión al ave fénix.

A partir del final de episodio 9, cuando Doakes lo descubre todo se pone mucho, mucho mejor. El policía se convierte en su parte consciente, en su doctor Jekyll, mientras que Lisa Tourney es su animal, su fuerza vital que busca desatarse, su señor Hyde. El pantano inexorable deja aislada a la casa donde descuartiza al asesino de su madre, y en la cual sucederá el enfrentamiento de ambas partes. Es hasta poética la analogía de la mente de D.M. Allí, justamente allí es donde la serie se convierte en una obra que trasciende la simpleza usual de las series de televisión.

Tiene mucha fuerza la escena al final del episodio 11. Lila, temerosa, está a punto de encontrarse con un Doakes que también da un paso atrás en su celda de metal cuando la escucha llegar sin saber de quien se trata.

He empezado ya el primer libro de la serie, pero parece que tardará un rato para que se ponga bueno. O es eso o no me está entreteniendo tanto porque es la primera temporada. En fin, seguiré un rato más con él a ver si está tan bueno como la serie o de plano es uno de esos escasos casos en que la adaptación supera al libro.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Mi razón más importante para leer es que mi vida es taaan aburrida que prefiero vivir a través de otros... en esencia creo que uno leé por aburrimiento.

lunes, 12 de noviembre de 2012

El psicólogo estadounidense Howard Gardner enunció, en 1943, su teoría de las inteligencias múltiples. De acuerdo a esta teoría para calificar y medir la inteligencia se hace generalmente solo en ciertos aspectos y de manera muy limitada, pues se aplican puebras atípicas a lo que la gente hace cotidianamente. En este sentido, él propone que la inteligencia está muy relacionada con la forma de afrontar situaciones en la vida diaria, de donde pudo entender que existen, al menos, ocho tipos diferentes de inteligencia.

No las enuncia en este orden, pero luego de leer la explicación sobre cada una las pongo en mi muy personal orden de desarrollo (de mayor a menor) según lo considero:
  1. Lógico-matemática
  2. Naturalista
  3. Intrapersonal
  4. Lingüística
  5. Espacial
  6. Interpersonal
  7. Corporal-cinestésica
  8. Musical
  Ahora que las escribo no puedo dejar de notar (o imaginar) que si las voy colocando en pares, la mayor con la menor, y de las que quedan nuevamente la mayor con la menor hasta terminar con las ocho creo que hay una relación estrecha con los tipos de inteligencia que quedan acomodados en pares:
  • Lógica-matemática y musical
  • Naturalista y corporal-cinestésica
  • Intrapersonal e interpersonal
  • Lingüística y espacial
Bueno, quizás el último par no, pero los otros creo que tienen una relación que no sé si esté imaginando o sea real... La relación (evidente) que encuentro es que cada pareja abarca algo así como un ámbito: lo abstracto, lo físico, lo personal, y la última ya dije que nada de nada.

En fin, que de vez en cuando es bueno describirse a uno mismo.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Ahora que tuve mi periodo de trabajo antes de fin de cursos aprendí... ¡no, no, no! me di cuenta de algunas cosas que me gustaría aprehender, llevar a mi vida:
  1. Ser generoso, Dios proveé, nomás no hagas tantas holas.
  2. Adaptarme a la era de la información para adquirir conocimientos de recursos que antes no hubiera usado (como los video-tutoriales)
  3. Disciplinarme con mis obligaciones, especialmente si ya estoy en una no andar saltando a las otras.
  4. Colaborar, estar solo es taaan aburrido y tan de la vieja escuela, al menos para las cosas más pesadas y poco entretenidas que puede tener la vida.
De verdad que estas cositas sencillas pueden ayudarme muchísimo si las llevo a mi vida, reducirían mi estrés y aprovecharía más el tiempo que me queda para estudiar en la escuela... ¡gracias Quejumbres!

sábado, 10 de noviembre de 2012

Yes, that is not a movie

Ahora mismo llevo media hora de This is not a movie y, luego de un inicio prometedor, rápidamente se vino abajo. Me parece que tiene diálogos muy tontos La historia pudo ser mejor apreciada en los ochentas, me recordó a Estados alterados y Naked Lunch. Tiene unos personajes que cobran consciencia de serlo ¿cuántas veces no se ha visto eso? pero el problema no es la repetición, como dije antes, son los diálogos insulsos y superficiales... hasta ahora.

...

15 minutos después me ha  entrado un sueño insoportable... aburridísima... duermo y regreso para terminar de verla.

...

¡Por fin un momento bien hecho! Ese leve reojo de Pete Nelson hacia la cámara (quien también aparece en los créditos como productor), justo antes de que su tercera personalidad lo haga evidente... ¿pensará el director que somos tontos? todo lo tiene que hacer evidente y explícito.

...

La parte final es la mejor de la película, por lo menos se acaba la palabrería y el personaje de Peter Coyote pesa lo suficiente para asentar el embate final.

Mi conclusión:

Es la película de un comunicador, mucha forma y poco contenido. Ojalá nutra la experiencia de su director y seguramente, si aprende bien de ésta, su siguiente película en éste estilo estrambótico será mucho mejor.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Tengo un par de meses de vacaciones en la escuela y... ¡no sè que hacer! Me expresé mal, en realidad no sé por dónde empezar. En términos generales las cosas que quiero hacer se agrupan en:
  • Comenzaba a estudiar ajedrez en agosto para subir mi pobre nivel y me quedé, justo cuando iba a leer un libro sobre el uso de la computadora para ajedrecistas buscando perfeccionarse.
  • Tengo muchos pendientes de matemáticas: probabilidad y estadística, cálculo y topología, de la última por lo menos una introducción que me sitúe sobre que trata.
  • Necesito dos cosas sobre mi computadora: Hacer mi LFS y dominar algunas herramientas que me ayuden en matemáticas (y ver si en verdad pueden ayudarme).
  • Con la chamba hiperacumulada durante octubre no pude terminar ninguno de los tres libros que saquè a principios de octubre de la biblioteca(+
  • Tengo un chorro de películas nomás empolvándose y ocupando el espacio que deberían ocupar otras cosas. Ya necesito deshacerme de ellas, aunque la verdad no me dan tantas ganas de hacerlo como de ponerle las manos a las demás tareas, pero si no las veo pronto por lo menos me voy a deshacer de ellas para no verlas cada que vengo a la computadora.
  • Tengo también una listita pendiente de ánime de horror, de la que al menos quiero aventarme un par a ver si de verdad están tan buenos como me dijeron que estaban.
¿Por qué cada que me ataca el exceso de obligaciones tengo que hacer un alto total, como poner mi vida en pausa para continuar? ¡Es terrible! pero todo se debe a mi indisciplina y desorganización... ¡no puedo! de plano no puedo evitar que se me acumule el trabajo hasta que me queda el tiempo justo. Ahora intenté avanzar antes de entrar en zona roja pero parece que no fue suficiente para aliviar la carga del último mes. Ya fue un comienzo, pero a la próxima necesito planearlo mejorcito.

Bueno, pues de repente es bueno tener este tipo de recordatorios para ordenar las ideas y ver que es lo que sigue, y en dos meses volver para ver que si llevé a cabo y que no.

jueves, 8 de noviembre de 2012

¿Ubuntu avanza o se aleja de Linux?

Me decidí a instalar Ubuntu. Tenía muchos años de no salir de Debian pues mi etapa de explorador de distribuciones de Linux quedaron atrás, ya no me da tanta curiosidad como antes. Lo intenté instalar en una laptop limitada, un modelo económico de unos seis años atrás. Sus características son procesador Celeron M a 1.6 GHz, 512 MB de RAM (compartiendo 32 MB con video, así que quedan 480 para RAM), disco duro de 60 GB, red inalámbrica, combo DVD/CD-RW, sonido, etc. pero lo importante en Linux siempre, era, la memoria y el procesador.

Una gran decepción me llevé al darme cuenta que Ubuntu, la distribución más popular entre usuarios nuevos de Linux, está alejándose de uno de los bastiones más importantes del sistema operativo. En un equipo con esas características a cualquier distribución de Linux le iría bastante bien, pero a Ubuntu no. Al menos en su versión estándar, la clásica, porque es cierto que hay versiones derivadas alternas para equipos más económicos o con escritorios específicos, pero no son la oficial.

El cambio se debe, en parte, al escritorio Unity, un software moderno pero muy pesado, visualmente alejado del modelo clásico del botón de inicio que al darle click despliega los menùs y submenús de aplicaciones. Es un cambio, por cierto, que también ha dado Gnome en su versión 3 y que aún está encontrando cierta resistencia entre sus usuarios.

Una cosa buena de la decisión de Ubuntu por usar Unity es que luce como una distribución vanguardista, por un lado, y por el otro, al elevar los requerimientos del sistema (aunque no lo acepten), están dando un paso para posicionarse como una opción importante y no, como muchas veces se le ha visto a Linux, un sistema operativo para instalar en equipos modestos (que sigue vigente, pues existen muchas distribuciones que funcionan bien en estos equipos).

La dificultad en equipos de estas características no solo es el uso, sumamente lento y por lo tanto impráctico para trabajar en el día a día. La típica imagen ISO para descargar e instalar es mayor a 700 MB y por lo tanto no puede quemarse en un CD. Yo ya no uso unidades òpticas y las tengo desconectadas en mis equipos de escritorio, y en esa laptop, como mencioné, apenas hay un combo lector de DVD y quemador CD-RW. Otra opción para instalarlo hubiera sido usar una memoria USB, pero me topé con la sorpresa de que la laptop no permite arrancar desde dispositivos conectados al USB, solo disco duro interno, CD o red.

Ya instalado, el uso de Unity sugiere tareas ¿cómo llamarlas? Bueno, mejor las describo: se tienen enlaces a las tres aplicaciones principales de la suite ofimàtica que incluye, para esta versión LibreOffice, al igual que al instalador de software, la aplicación para configurar el sistema, la carpeta personal, los escritorios virtuales y el sitio Ubuntu One para yuda en lìnea. En el botón para buscar aplicaciones aparecen por definición el navegador web, el cliente de correo, una para ver fotografías (¡?) y otra para escuchar mùsica (¡?). Antes vendían las computadoras Celeron justamente para usar este tipo de aplicaciones: procesadores de texto, internet y sin tanta demanda de aplicaciones pesadas para el procesador, como es el software de diseño o los juegos. Aquí encuentro una contradicción: las aplicaciones sugeridas apuntan, según mi experiencia, a un uso de funciones básicas de la computadora, pero el peso de Unity me sugiere que un equipo sencillo no me alcanzaría para correrlas adecuadamente. Algo no embona aquí.

Esta situación me plantea serias preguntas ¿Estàn ya muy viejos mis equipos? ¿Es culpa de Debian que me ha facilitado tanto su instalación y uso en equipos limitados que me he abandonado? ¿O de verdad estos equipos abundan y es más bien un cambio de rumbo, que antes no había visto, en la filosofía de la gente de Ubuntu?

Es una buena idea la de usar Unity, pero ¿en qué otra distribución medianamente importante se ha implementado? En ninguna, y menos como la única opción o la de estándar.

El equipo en el que lo instalé es una Toshiba Satellite L25-SP139, como dije, de hace unos seis años. Increíble pero me corre más rápido el Windows XP que traía (luego de seis años de uso) a la instalación nueva de Ubuntu. La versión que intenté instalar fue la 11.10, no la 12.10 que ya está afuera, pues fue la única que me cupo en un CD-RW de 700 MB.

viernes, 12 de octubre de 2012

Me cuesta muchísimo trabajo hacer trabajos y tareas que ya sé como deben realizarse. Es lindo aprender en la escuela, pero cuando no te enseñan nada nuevo el ímpetu se pierde y, en lugar de que sea más fácil porque ya se conoce lo que se está haciendo termina siendo tortuoso ver como los días pasan y uno no avanza prácticamente por apatía.

Odio que me pase esto. Tengo tres semanas que debí haber empezado y no lo he hecho. Sentado frente a la computadora veo como se consume mi tiempo... mi vida. ¡Odio esta parte de la escuela! Pero a trabajar, no tengo de otra. Solo espero que me de tiempo de terminar al menos una o dos materias.

jueves, 4 de octubre de 2012

Adobe abandona Linux: La inflexión de Flash

Apenas hoy me enteré que Adobe dejará de brindar su versión binaria del plugin de Flash para Linux. Me di cuenta porque reinstalé mi sistema Linux (¿ironía que ahora mismo escriba desde Windows?) y a la hora de descargar el plugin de Flash me apareció el letrero. Es una lástima que empresas tan importantes decidan alejarse de Linux, pero hay que ser honestos, no es tan rentable cuando en el mercado que abarcan las computadoras personales (hogareñas, pues), el sistema aún no se ha posicionado.

Es cierto que Windows ha sido una porquería que te obliga a cambair la generación de tu hardware cada que se le ocurre sacar una nueva versión de su sistema, que durante años se burló del usuario dándole un producto en proceso para que, luego de vendérselo carísimo, le ayudara a detectar los errores, que ha monopolizado y por lo mismo estancado el sano progreso tecnológico (y buena parte de esa culpa la hemos tenido, por los miles de millones de licencias de sus productos que hemos adquirirdo, los usuarios), y un larguísimo etcétera, pero es un negocio rentable.

No sé si sea porque la gente que usa Linux y software libre en general tiene un entendimiento muy superior de las computadoras, Internet, software y todo ese paquete tecnológico que quien usa Windows, y por lo mismo desarrollar aplicaciones para este sistema sería un riesgo de ver pirateadas al exceso las aplicaciones (después de todo, Linux para el hogar generalmente es gratis), o será que por ser una plataforma gratuita piense que es por dicha gratuidad que uno la usa, como si el poder adquisitivo fuera nulo.

Hay que afrontar que usar software libre cada vez se acerca más a algo como vivir en el filo de la navaja, más relacionado con la Libertad. Las bases sobre las que Richard Stallman creó la Free Software Foundation (FSF) se palpan cada vez con más fuerza. Usar software libre, hoy en día, es un asunto de convicción más que nunca, más que antes, más que a mediados de los ochentas cuando él tuvo su visión de un mundo mejor, más libre.

La distopía de Orwell, 1984, nunca será un simil exagerado con lo que ocurre en el mundo del software. Están los poderosos que todo y a todos quieren controlar y los que tienen la convicción de que las cosas pueden ser diferentes, independientemente de si esta diferencia se alcanza o no. Todo está en como quieres vivir tu mundo ¿te importaría que alguien extraño te viera cuando vas al  baño, con tal de que te proporcione papel, o preferirías usar los servicios en privacidad pero sin papel para limpiarte? Créeme que mucha gente se acostumbraría a lo primero con harta facilidad.

Siempre ha sido detestable usar el flashplayer, pesado, lento, sosteniendo publicidad que atasca la Internet y muchos hemos preferido usarlo únicamente para ver transmisiones livestream o en algúno que otro sitio que lo requería para interactuar, así que lo instalábamos únicamente en alguno de nuestros múltiples navegadores que tenemos disponibles en Linux y el resto de los webbrowsers corrían lo más cercano a lo que es debido: de plano les quitábamos Flash para evitar los anuncios o usábamos una versión, modesta pero libre, como Gnash, que inclusive sostiene perfectamente sitios del estilo de Youtube.

La libertad cuesta, pero para aquellos que la han probado, suele valerlo. Para los que no, mientras no la prueben no lo entenderán... jamás. Después de todo estamos hablando de algo tan simple como usar una computadora, no se trata de la libertad entendida como aventarse al vacío envuelto en la bandera, ni siquiera es como lo de ir al baño que mencioné antes. Es algo bien sencillo, pero que por lo mismo, es un buen parámetro para medirnos como seres humanos.

Soy Flashfóbico y esta no puede una noticia tan mala. En el software libre y abierto siempre se encuentra la solución.

martes, 2 de octubre de 2012

Hoy amanecí con hartas ganas de leer y fui a la biblioteca. Me traje tres novelas, algo inusual en mi pero estoy algo cansado de libros técnicos y didácticos. Los últimos tres meses había sacado libros de lógica, matemáticas, programación y otras cosas, menos de literatura.

Siempre me ha gustado el jefe Lovecraft y dado que no estaba Horror en el museo me vi tentado a traer uno de un arco iris lleno de color que baja a la tierra u otro de la llegada de la obscuridad sobre un pueblito pesquero... ya sabrás a que historias me refiero. Al final me traje uno de esos libros de EDAF porque cuando, en los 1990s, hubo un boom sobre los escritos de Lovecraft eran ediciones que me parecían muy cómodas de leer pero nunca pude hacerlo, conformándome en esos días con los pequeños y económicos de Anaya. El libro es El que susurra en la oscuridad, y no entiendo porqué si además incluye En las montañas de la locura, los editores se decantaron por el primer relato para titular el libro. Yo me di cuenta de la inclusión hasta que regresé. Es mucho más famoso, harto más, En las montañas de la locura, y quizás por eso no lo anuncian así, porque si uno compra el libro y ya leyó el más famoso pues se chinga, como yo, por guiarse únicamente por el título... trampositos esos de EDAF (¡que bueno que nunca leí sus libros!, jaja).

Lovecraft tuvo un enorme logro al crear su Necronomicón, un libro ficticio pasado por real que engloba los más poderosos conocimientos obscuros de la antigüedad. Forrado con piel humana y escrito y protegido por seres ultraterrenos, su fama se ha acrecentado por pensarse que se trata de un objeto real. Inspirándose en este fetiche mítico de HPL, Neal Stephenson escribió su Criptonomicon. La verdad también me apetecía una novela sobre cientficos y, como nunca pude leer ésta, ahora que la encontré en una edición cómoda me la traje a casa... solo el tomo 1 porque como sabrás los editores en español dividieron el tabique de casi mil en tres tomos. El dichoso Criptonomicón se supone es un libro de criptografía escrito en el siglo XVII que engloba TODO sobre criptografía. El paralelismo con el Necro es evidente, ¡y como no! si el autor dijo que al nombrarlo le vino a la mente el libro para hablar con los muertos.

Siguiendo en esta onda de científicos y ciencia me encontré un título que llamó mi atención: El universo de un joven científico, de Alan Lightman. Por la contraportada me parece más una historia para adolescentes, pero igual la tomé. Es sobre un matemático absorbido en sus estudios y desconectado del mundo. Me gustó esa premisa y más cuando un par de anaqueles después vi otro libro, de Carl Djerassi, sobre científicos en busca de reconocimiento dentro de su comunidad(+). Espero, luego de acabar con Lightman, seguirme con Djerassi. Justamente me vine leyendo a Lightman en el metro y su estilo literario me pareció demasiado simple. Solo tuve tiemp de leer el primer capítulo, así que hay que dar tiempo para el desenrolle de las historia y luego ya lo juzgaré de mejor forma.

Así pues, ya te comentaré mis lecturas, que realmente con la chamba que tengo encima dudo que pueda completar más de una en el mes que tendré los libros a mi cargo.

domingo, 23 de septiembre de 2012

El sicario, un gran narrador

Me sorprendió la sobriedad de la narrativa de El sicario. A quienes ya conozcan este documental difícilmente se les olvidará ver durante 80 minutos a un hombre encapuchado, en el cuarto de un hotel en el que alguna vez estuvo trabajando, hablar de sus tiempos como sicario del narcotráfico en el estado  fronterizo de Chihuahua.

Si bien puede ser muy cansado para el espectador tener a un narrador hablando frente a una cámara todo el tiempo, en El sicario esto no ocurre. Definitivamente el tema tratado es de interés común (¿morbo?), pues la actividad de los sicarios y hasta su persona permanecen ocultas a las gente en general y, sin embargo, sus actos tienen mucho eco en la sociedad actual.

El director italiano Gianfranco Rosi explicó sus motivos para hacerlo así:
Al final he decidido quitar toda la violencia de la ciudad. He estado un mes rodando en Juárez. He ido con la Policía, con los periodistas, pero al final, en el filme, quería que fuera sólo la palabra del sicario la que negara la imagen, no la imagen la que negara la palabra al sicario.cita
El minimalismo de este documental es justamente a partir de donde toma fuerza. De lo dicho por su director se puede entender que el documental se mueve entre dos polos opuestos, la violencia y la tranquilidad. Por ejemplo, la ciudad permanece tranquila, como muerta, aunque sea la más violenta del mundo o la narración del sicario contrapone su tranquilo estilo de llevarla a cabo con el contenido de lo que platica.

La economía de recursos añade credibilidad a la narración fluída, desenfadad y "cinematográfica" (como la describiera Rosi) de su protagonista  Con cuatro títulos universitarios es un hombre preparado, sabe ponerle emoción a sus palabras cuando tiene que hacerlo, personifica a los personajes al teléfono o actuando en aquel cuarto (u otro cualquiera) cuando trabajaba. El sicario resultó un excelente narrador.

Esta premisa de la forma por encima del contenido destaca porque luego de ver el documental no pareciera que se develaran los grandes misterios, y sin embargo es imposible distraerse. Se habla mucho de corrupción y de crueldad al ejecutar las órdenes del patrón, pero insisto en que es la forma la que más impacta.

Me vino a la mente un documental que en cuanto a la forma que es todo lo contrario, abigarrado. ¿Y tú cuánto cuestas?, sobrecargado de recursos narrativos, imágenes, gráficos animados y cuanta cosa se le ocurrió a su director Olallo Rubio que, sin embargo, termina diluyendo el mensaje. Un documental fallido, en parte por exceso de recursos y otro exitoso, en buena medida gracias a lo llano.



Algo de la información sobre los comentarios del director vino de estos sitios: Revelaciones del director de "El sicario" / El sicario, Room 164 /Un sicario que se mueve entre México y EE.UU. es protagonista en Venecia.