domingo, 23 de septiembre de 2012

El sicario, un gran narrador

Me sorprendió la sobriedad de la narrativa de El sicario. A quienes ya conozcan este documental difícilmente se les olvidará ver durante 80 minutos a un hombre encapuchado, en el cuarto de un hotel en el que alguna vez estuvo trabajando, hablar de sus tiempos como sicario del narcotráfico en el estado  fronterizo de Chihuahua.

Si bien puede ser muy cansado para el espectador tener a un narrador hablando frente a una cámara todo el tiempo, en El sicario esto no ocurre. Definitivamente el tema tratado es de interés común (¿morbo?), pues la actividad de los sicarios y hasta su persona permanecen ocultas a las gente en general y, sin embargo, sus actos tienen mucho eco en la sociedad actual.

El director italiano Gianfranco Rosi explicó sus motivos para hacerlo así:
Al final he decidido quitar toda la violencia de la ciudad. He estado un mes rodando en Juárez. He ido con la Policía, con los periodistas, pero al final, en el filme, quería que fuera sólo la palabra del sicario la que negara la imagen, no la imagen la que negara la palabra al sicario.cita
El minimalismo de este documental es justamente a partir de donde toma fuerza. De lo dicho por su director se puede entender que el documental se mueve entre dos polos opuestos, la violencia y la tranquilidad. Por ejemplo, la ciudad permanece tranquila, como muerta, aunque sea la más violenta del mundo o la narración del sicario contrapone su tranquilo estilo de llevarla a cabo con el contenido de lo que platica.

La economía de recursos añade credibilidad a la narración fluída, desenfadad y "cinematográfica" (como la describiera Rosi) de su protagonista  Con cuatro títulos universitarios es un hombre preparado, sabe ponerle emoción a sus palabras cuando tiene que hacerlo, personifica a los personajes al teléfono o actuando en aquel cuarto (u otro cualquiera) cuando trabajaba. El sicario resultó un excelente narrador.

Esta premisa de la forma por encima del contenido destaca porque luego de ver el documental no pareciera que se develaran los grandes misterios, y sin embargo es imposible distraerse. Se habla mucho de corrupción y de crueldad al ejecutar las órdenes del patrón, pero insisto en que es la forma la que más impacta.

Me vino a la mente un documental que en cuanto a la forma que es todo lo contrario, abigarrado. ¿Y tú cuánto cuestas?, sobrecargado de recursos narrativos, imágenes, gráficos animados y cuanta cosa se le ocurrió a su director Olallo Rubio que, sin embargo, termina diluyendo el mensaje. Un documental fallido, en parte por exceso de recursos y otro exitoso, en buena medida gracias a lo llano.



Algo de la información sobre los comentarios del director vino de estos sitios: Revelaciones del director de "El sicario" / El sicario, Room 164 /Un sicario que se mueve entre México y EE.UU. es protagonista en Venecia.

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