viernes, 12 de octubre de 2012

Me cuesta muchísimo trabajo hacer trabajos y tareas que ya sé como deben realizarse. Es lindo aprender en la escuela, pero cuando no te enseñan nada nuevo el ímpetu se pierde y, en lugar de que sea más fácil porque ya se conoce lo que se está haciendo termina siendo tortuoso ver como los días pasan y uno no avanza prácticamente por apatía.

Odio que me pase esto. Tengo tres semanas que debí haber empezado y no lo he hecho. Sentado frente a la computadora veo como se consume mi tiempo... mi vida. ¡Odio esta parte de la escuela! Pero a trabajar, no tengo de otra. Solo espero que me de tiempo de terminar al menos una o dos materias.

jueves, 4 de octubre de 2012

Adobe abandona Linux: La inflexión de Flash

Apenas hoy me enteré que Adobe dejará de brindar su versión binaria del plugin de Flash para Linux. Me di cuenta porque reinstalé mi sistema Linux (¿ironía que ahora mismo escriba desde Windows?) y a la hora de descargar el plugin de Flash me apareció el letrero. Es una lástima que empresas tan importantes decidan alejarse de Linux, pero hay que ser honestos, no es tan rentable cuando en el mercado que abarcan las computadoras personales (hogareñas, pues), el sistema aún no se ha posicionado.

Es cierto que Windows ha sido una porquería que te obliga a cambair la generación de tu hardware cada que se le ocurre sacar una nueva versión de su sistema, que durante años se burló del usuario dándole un producto en proceso para que, luego de vendérselo carísimo, le ayudara a detectar los errores, que ha monopolizado y por lo mismo estancado el sano progreso tecnológico (y buena parte de esa culpa la hemos tenido, por los miles de millones de licencias de sus productos que hemos adquirirdo, los usuarios), y un larguísimo etcétera, pero es un negocio rentable.

No sé si sea porque la gente que usa Linux y software libre en general tiene un entendimiento muy superior de las computadoras, Internet, software y todo ese paquete tecnológico que quien usa Windows, y por lo mismo desarrollar aplicaciones para este sistema sería un riesgo de ver pirateadas al exceso las aplicaciones (después de todo, Linux para el hogar generalmente es gratis), o será que por ser una plataforma gratuita piense que es por dicha gratuidad que uno la usa, como si el poder adquisitivo fuera nulo.

Hay que afrontar que usar software libre cada vez se acerca más a algo como vivir en el filo de la navaja, más relacionado con la Libertad. Las bases sobre las que Richard Stallman creó la Free Software Foundation (FSF) se palpan cada vez con más fuerza. Usar software libre, hoy en día, es un asunto de convicción más que nunca, más que antes, más que a mediados de los ochentas cuando él tuvo su visión de un mundo mejor, más libre.

La distopía de Orwell, 1984, nunca será un simil exagerado con lo que ocurre en el mundo del software. Están los poderosos que todo y a todos quieren controlar y los que tienen la convicción de que las cosas pueden ser diferentes, independientemente de si esta diferencia se alcanza o no. Todo está en como quieres vivir tu mundo ¿te importaría que alguien extraño te viera cuando vas al  baño, con tal de que te proporcione papel, o preferirías usar los servicios en privacidad pero sin papel para limpiarte? Créeme que mucha gente se acostumbraría a lo primero con harta facilidad.

Siempre ha sido detestable usar el flashplayer, pesado, lento, sosteniendo publicidad que atasca la Internet y muchos hemos preferido usarlo únicamente para ver transmisiones livestream o en algúno que otro sitio que lo requería para interactuar, así que lo instalábamos únicamente en alguno de nuestros múltiples navegadores que tenemos disponibles en Linux y el resto de los webbrowsers corrían lo más cercano a lo que es debido: de plano les quitábamos Flash para evitar los anuncios o usábamos una versión, modesta pero libre, como Gnash, que inclusive sostiene perfectamente sitios del estilo de Youtube.

La libertad cuesta, pero para aquellos que la han probado, suele valerlo. Para los que no, mientras no la prueben no lo entenderán... jamás. Después de todo estamos hablando de algo tan simple como usar una computadora, no se trata de la libertad entendida como aventarse al vacío envuelto en la bandera, ni siquiera es como lo de ir al baño que mencioné antes. Es algo bien sencillo, pero que por lo mismo, es un buen parámetro para medirnos como seres humanos.

Soy Flashfóbico y esta no puede una noticia tan mala. En el software libre y abierto siempre se encuentra la solución.

martes, 2 de octubre de 2012

Hoy amanecí con hartas ganas de leer y fui a la biblioteca. Me traje tres novelas, algo inusual en mi pero estoy algo cansado de libros técnicos y didácticos. Los últimos tres meses había sacado libros de lógica, matemáticas, programación y otras cosas, menos de literatura.

Siempre me ha gustado el jefe Lovecraft y dado que no estaba Horror en el museo me vi tentado a traer uno de un arco iris lleno de color que baja a la tierra u otro de la llegada de la obscuridad sobre un pueblito pesquero... ya sabrás a que historias me refiero. Al final me traje uno de esos libros de EDAF porque cuando, en los 1990s, hubo un boom sobre los escritos de Lovecraft eran ediciones que me parecían muy cómodas de leer pero nunca pude hacerlo, conformándome en esos días con los pequeños y económicos de Anaya. El libro es El que susurra en la oscuridad, y no entiendo porqué si además incluye En las montañas de la locura, los editores se decantaron por el primer relato para titular el libro. Yo me di cuenta de la inclusión hasta que regresé. Es mucho más famoso, harto más, En las montañas de la locura, y quizás por eso no lo anuncian así, porque si uno compra el libro y ya leyó el más famoso pues se chinga, como yo, por guiarse únicamente por el título... trampositos esos de EDAF (¡que bueno que nunca leí sus libros!, jaja).

Lovecraft tuvo un enorme logro al crear su Necronomicón, un libro ficticio pasado por real que engloba los más poderosos conocimientos obscuros de la antigüedad. Forrado con piel humana y escrito y protegido por seres ultraterrenos, su fama se ha acrecentado por pensarse que se trata de un objeto real. Inspirándose en este fetiche mítico de HPL, Neal Stephenson escribió su Criptonomicon. La verdad también me apetecía una novela sobre cientficos y, como nunca pude leer ésta, ahora que la encontré en una edición cómoda me la traje a casa... solo el tomo 1 porque como sabrás los editores en español dividieron el tabique de casi mil en tres tomos. El dichoso Criptonomicón se supone es un libro de criptografía escrito en el siglo XVII que engloba TODO sobre criptografía. El paralelismo con el Necro es evidente, ¡y como no! si el autor dijo que al nombrarlo le vino a la mente el libro para hablar con los muertos.

Siguiendo en esta onda de científicos y ciencia me encontré un título que llamó mi atención: El universo de un joven científico, de Alan Lightman. Por la contraportada me parece más una historia para adolescentes, pero igual la tomé. Es sobre un matemático absorbido en sus estudios y desconectado del mundo. Me gustó esa premisa y más cuando un par de anaqueles después vi otro libro, de Carl Djerassi, sobre científicos en busca de reconocimiento dentro de su comunidad(+). Espero, luego de acabar con Lightman, seguirme con Djerassi. Justamente me vine leyendo a Lightman en el metro y su estilo literario me pareció demasiado simple. Solo tuve tiemp de leer el primer capítulo, así que hay que dar tiempo para el desenrolle de las historia y luego ya lo juzgaré de mejor forma.

Así pues, ya te comentaré mis lecturas, que realmente con la chamba que tengo encima dudo que pueda completar más de una en el mes que tendré los libros a mi cargo.