jueves, 4 de octubre de 2012

Adobe abandona Linux: La inflexión de Flash

Apenas hoy me enteré que Adobe dejará de brindar su versión binaria del plugin de Flash para Linux. Me di cuenta porque reinstalé mi sistema Linux (¿ironía que ahora mismo escriba desde Windows?) y a la hora de descargar el plugin de Flash me apareció el letrero. Es una lástima que empresas tan importantes decidan alejarse de Linux, pero hay que ser honestos, no es tan rentable cuando en el mercado que abarcan las computadoras personales (hogareñas, pues), el sistema aún no se ha posicionado.

Es cierto que Windows ha sido una porquería que te obliga a cambair la generación de tu hardware cada que se le ocurre sacar una nueva versión de su sistema, que durante años se burló del usuario dándole un producto en proceso para que, luego de vendérselo carísimo, le ayudara a detectar los errores, que ha monopolizado y por lo mismo estancado el sano progreso tecnológico (y buena parte de esa culpa la hemos tenido, por los miles de millones de licencias de sus productos que hemos adquirirdo, los usuarios), y un larguísimo etcétera, pero es un negocio rentable.

No sé si sea porque la gente que usa Linux y software libre en general tiene un entendimiento muy superior de las computadoras, Internet, software y todo ese paquete tecnológico que quien usa Windows, y por lo mismo desarrollar aplicaciones para este sistema sería un riesgo de ver pirateadas al exceso las aplicaciones (después de todo, Linux para el hogar generalmente es gratis), o será que por ser una plataforma gratuita piense que es por dicha gratuidad que uno la usa, como si el poder adquisitivo fuera nulo.

Hay que afrontar que usar software libre cada vez se acerca más a algo como vivir en el filo de la navaja, más relacionado con la Libertad. Las bases sobre las que Richard Stallman creó la Free Software Foundation (FSF) se palpan cada vez con más fuerza. Usar software libre, hoy en día, es un asunto de convicción más que nunca, más que antes, más que a mediados de los ochentas cuando él tuvo su visión de un mundo mejor, más libre.

La distopía de Orwell, 1984, nunca será un simil exagerado con lo que ocurre en el mundo del software. Están los poderosos que todo y a todos quieren controlar y los que tienen la convicción de que las cosas pueden ser diferentes, independientemente de si esta diferencia se alcanza o no. Todo está en como quieres vivir tu mundo ¿te importaría que alguien extraño te viera cuando vas al  baño, con tal de que te proporcione papel, o preferirías usar los servicios en privacidad pero sin papel para limpiarte? Créeme que mucha gente se acostumbraría a lo primero con harta facilidad.

Siempre ha sido detestable usar el flashplayer, pesado, lento, sosteniendo publicidad que atasca la Internet y muchos hemos preferido usarlo únicamente para ver transmisiones livestream o en algúno que otro sitio que lo requería para interactuar, así que lo instalábamos únicamente en alguno de nuestros múltiples navegadores que tenemos disponibles en Linux y el resto de los webbrowsers corrían lo más cercano a lo que es debido: de plano les quitábamos Flash para evitar los anuncios o usábamos una versión, modesta pero libre, como Gnash, que inclusive sostiene perfectamente sitios del estilo de Youtube.

La libertad cuesta, pero para aquellos que la han probado, suele valerlo. Para los que no, mientras no la prueben no lo entenderán... jamás. Después de todo estamos hablando de algo tan simple como usar una computadora, no se trata de la libertad entendida como aventarse al vacío envuelto en la bandera, ni siquiera es como lo de ir al baño que mencioné antes. Es algo bien sencillo, pero que por lo mismo, es un buen parámetro para medirnos como seres humanos.

Soy Flashfóbico y esta no puede una noticia tan mala. En el software libre y abierto siempre se encuentra la solución.

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