sábado, 24 de noviembre de 2012

Dexteripando al Jekyll y Hyde de la segunda temporada

Luego de ver la segunda temporada de Dexter quede tan satisfecho que me puse a investigar opiniones sobre la serie. Lo malo es que la gran mayoría de los pseudoanálisis que se encuentran en Internet se quedan en la muy superficial crítica de considerarla especial porque su protagonista es un antihéroe. No se niega que sea interesante por ello, pero la verdad es que como obra tiene valores por los cuáles puede considerársele súper especial. Más allá de la temática se impone la forma en que está contada.


Ahora Dexter Morgan, el protagonista, cobra consciencia con una serie de preguntas existenciales sobre su razón de ser, la validez de su encargo y el cuestionamiento a sus medios para conseguirlo. Está bien buena esta temporada.

Luego del boom de las series televisivas éstas encontraron en las vueltas de tuerca el recurso narrativo ideal para mantener interesado al espectador. Debo decir que no siempre me gustan. Dejé de ver Lost al final de la segunda temporada porque metían giro sobre giro y no llevaban a ningún lado (más que a más giros), tan artificiales que la única salida fue justificar todo lo que ocurrió con algo ajeno a la realidad, sino difícilmente hubieran cuadrado las cuentas en el final de la serie.

En Dexter estos recursos están muy bien administrados. Ni artificiales ni forzados y cumplen, desde mi perspectiva, con mantener la tensión del espectador porque además, favorablemente, se van soluiconado a lo largo o al final de las temporadas.

Dexter tiene algo de serie de detectives forenses, algo de humor negro, algo de drama en las vidas de los protagonistas, y algo de aventura, usuales ingredientes esenciales de las series más exitosas de la actualidad. Los personajes son prescindibles, salvo por supuesto un reducido núcleo de colaboradores que ha permanecido desde el inicio. Por esto es una serie muy dinámica, capaz de sorprendernos con la desaparición de alguien que había sido importante para más de una subtrama.

El secreto es el secreto, la ignorancia de todos alrededor del protagonista sobre su verdadera identidad, y también del propio protagonista sobre como guiar su vida. Tuvo que reinventar el código de Harry, aprehenderlo, adueñarse de él, hacerlo el código de Dexter para poder continuar. Hay una linda escena casi al final de la temporada donde D.M. menciona que renace de sus propias cenizas, haciendo alusión al ave fénix.

A partir del final de episodio 9, cuando Doakes lo descubre todo se pone mucho, mucho mejor. El policía se convierte en su parte consciente, en su doctor Jekyll, mientras que Lisa Tourney es su animal, su fuerza vital que busca desatarse, su señor Hyde. El pantano inexorable deja aislada a la casa donde descuartiza al asesino de su madre, y en la cual sucederá el enfrentamiento de ambas partes. Es hasta poética la analogía de la mente de D.M. Allí, justamente allí es donde la serie se convierte en una obra que trasciende la simpleza usual de las series de televisión.

Tiene mucha fuerza la escena al final del episodio 11. Lila, temerosa, está a punto de encontrarse con un Doakes que también da un paso atrás en su celda de metal cuando la escucha llegar sin saber de quien se trata.

He empezado ya el primer libro de la serie, pero parece que tardará un rato para que se ponga bueno. O es eso o no me está entreteniendo tanto porque es la primera temporada. En fin, seguiré un rato más con él a ver si está tan bueno como la serie o de plano es uno de esos escasos casos en que la adaptación supera al libro.

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